La Felicidad, Definir la felicidad, es casi una cuestión inviable, pues como dice el saber popular, "cada maestrillo, tiene su librillo". Pero más profundamente, crear la receta perfecta, es realmente imposible, en mi caso, esa fórmula se vuelve más pura, cuántos menos ingredientes tenga, cuánto más simple, más eficaz. Normalmente empezamos, poniendo en el caldero, ingredientes sugeridos por gurús que nos venden recetas poderosas, conforme vamos probando, notamos sabores raros, imperfecciones, y hasta ciertas incoherencias, que nos llevan al absurdo, y empezamos a quitar ingredientes, y vemos que de esa forma, la cuestión progresa, y seguimos quitando ingredientes, y viendo como la transformación sugiere que estamos en la vía adecuada. En mi caso hasta llegar a un único ingrediente, es algo irisado y sabor... un poco a todo. Voluntad, la Voluntad de ser, quizás solo le falte algo de sal y pimienta (humor, y sentido común) Pero el resultado se acerca al fin que buscaba con e...
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Somos un proyecto siempre inacabado. Cuesta advertir que transitamos el tiempo del que disponemos, perfilando, puliendo, afinando nuevas partes, nuevas versiones de nosotros mismos, siempre insatisfechos, siempre ansiosos por otro detalle que culmine la obra, sin percatarnos, que nunca coronaremos el proyecto, obviando que el hecho mismo de no consumar la obra... es consumarla, quizás ignorando que somos el todo y la nada a la vez. "Ni siquiera ha crecido la hierba. No se puede ser vagabundo y artista y al mismo tiempo un burgués sano y cuerdo. Si quieres embriaguez, ¡Acepta también la resaca! Si quieres sol y bellas fantasías, ¡Acepta también la suciedad y el hastío! Todo está dentro de ti, el oro y el barro, el deleite y la pena, la risa infantil y la angustia mortal. ¡Acéptalo todo, no te aflijas por nada, no intentes rehuir nada! No eres un burgués, tampoco eres un griego, no eres armónico y dueño de ti mismo, eres un pájaro en plena tormenta. ¡Déjala rugir! ¡Déjate llevar! ¡C...
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Entre todas las contradicciones del mundo, ahí estoy yo. Una de las claves del crecimiento, son las contradicciones, te ofrecen la posibilidad de definirte, de pensar, y optar. Por supuesto que está la otra opción, que es asumir esas contradicciones y dejar que ellas se manifiesten, no hacerles caso, y ser o estar según venga el viento. Decía René Descartes, «Cogito ergo sum" (Pienso, Luego existo), imagino que a esta conclusión, llegó después de algunas contradicciones, dudas e incertidumbres. También le dio la vuelta a la tortilla, queriendo dejar en claro, que de lo que no se puede dudar es del acto mismo del pensamiento, o sea, todo es «dudable», menos el acto de pensar que es «indudable» Y hablando de contradicciones, muy certeramente las versó Gertrudis Gómez de Avellaneda No encuentro paz, ni me permiten guerra; De fuego devorado, sufro el frío; Abrazo un mundo, y quédome vacío; Me lanzo al cielo, y préndeme la tierra. Ni libre soy, ni la prisión me encierra; Veo sin luz,...