La Felicidad, 

Definir la felicidad, es casi una cuestión inviable, pues como dice el saber popular, "cada maestrillo, tiene su librillo".

Pero más profundamente, crear la receta perfecta, es realmente imposible, en mi caso, esa fórmula se vuelve más pura, cuántos menos ingredientes tenga, cuánto más simple, más eficaz.

Normalmente empezamos, poniendo en el caldero, ingredientes sugeridos por gurús que nos venden recetas poderosas, conforme vamos probando, notamos sabores raros, imperfecciones, y hasta ciertas incoherencias, que nos llevan al absurdo, y empezamos a quitar ingredientes, y vemos que de esa forma, la cuestión progresa, y seguimos quitando ingredientes, y viendo como la transformación sugiere que estamos en la vía adecuada.

En mi caso hasta llegar a un único ingrediente, es algo irisado y sabor... un poco a todo.

 Voluntad, la Voluntad de ser, quizás solo le falte algo de sal y pimienta (humor, y sentido común)

Pero el resultado se acerca al fin que buscaba con esta receta. 

«Vamos a ser felices un rato, vida mía,
aunque no haya motivos para serlo, y el mundo
sea un globo de gas letal, y nuestra historia
una cutre película de brujas y vampiros.
Felices porque sí, para que luego graben
en nuestra sepultura la siguiente leyenda:
"Aquí yacen los huesos de una mujer y un hombre
que, no se sabe cómo, lograron ser felices
diez minutos seguidos"».
"Vamos a ser felices", Luis Alberto de Cuenca.

Comentarios

  1. Com diu el poema: "Felices porque sí".
    I jo et dic, que no deixis de ser-ho, no ho oblidis!

    Aferradetes, Joan!

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  2. Sa Lluneta, efectivament, com diu el poema "Por que sí", aquest és l'únic ingredient que queda a la recepta, la voluntat de ser, la voluntat com signe d'identitat, simple i llanament, perquè vull ser feliç.

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